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Biografía del Chango de Ledesma


Ariel es el símbolo del fútbol espectáculo, del potrero, la alegría del despilfarro de gambetas, de la naturalidad en su máxima expresión.

Volante ofensivo y Delantero. Hincha de River desde la cuna. Nació a las 19:30 hs del 4 de marzo de 1974 en Ledesma, Jujuy. Casado con Danesa y padre de tres hijos: Sol, Tomás y Manuela, que lo esperan despiertos todos los domingos para darle el mejor de los abrazos.

A lo largo de su carrera ha convertido hasta el día de hoy 137 goles oficiales y ganó 12 títulos. El Burrito o simplemente Ariel. Una de las más deslumbrantes apariciones de la década del 90. Siempre se destacó por su forma de juego de "gambeta" y enganches y se consolidó como uno de los referentes de aquél equipo.

Siempre fue un jugador de apariciones durante los partidos. Antes eran más frecuentes, hoy siguen siendo decisivas. Formó parte del primer campeón de torneos cortos, el River del Apertura 91. Casi 17 años más tarde, fue pieza fundamental del último título de River, el primero de su tercer ciclo en su casa.

Ex medioscrum de Atlético Ledesma de Jujuy, Ariel Arnaldo Ortega es el último prócer de River Plate. Un lugar del que nadie podrá sacarlo.


Sus 11 Títulos:
Apertura 1991 (River)
Apertura 1993 (River)
Apertura 1994 (River)
Panamericano 1995 (Selección Argentina)
Copa Libertadores 1996 (River)
Apertura 1996 (River)
Medalla de Plata Atlanta '96 (Selección Argentina)
Supercopa 1999 (Parma)
Clausura 2002 (River)
Apertura 2004 (Newell's)
Clausura 2008 (River)


Sus Comienzos:

A fines del 91 fue presentado en sociedad en el triunfo frente a Platense 1 a 0. Su fútbol de potrero siguió siendo apreciado por por el exigente hincha de River. Ortega siempre llevó en sus gambetas los colores de River. Tanto que cuando veía enfrente a boca se motivaba más. Desde su primer superclásico, el 4/5/92, cuando enloqueció a Juan Simón y a Diego Soñora, supo que este partido era diferente de los demás. Su momento cumbre en el clásico de los clásicos se dió el 14/12/94, en el 3-0 en la Bombonera en el que dio cátedra de fútbol junto a Marcelo Gallardo y Enzo Francescoli. Ese día el Burrito paseó a Fabri y a Mac Allister y como postre se llevó un golazo de emboquillada a Navarro Montoya. En su último partido jugado en la Bosteria con la camiseta de River, Ariel volvió a brillar en el 3-0 que culminaría con la obra maestra de Ricardo Rojas y su vaselina.

Ya la rompía con los grandes de Atlético Ledesma de su Jujuy natal, cuando en diciembre de 1990 le llegó la oportunidad de probarse en River. Ariel tenía en ese momento 16 años y unas ganas tremendas de triunfar con la camiseta que había soñado toda su vida. Luego del largo viaje desde su provincia, el coordinador de la Divisiones Inferiores, el brasileño Delem, le dijo que fuera a descansar y que otro día lo miraría. Pero no quizo esperar y al cabo de 15 minutos de quebrar la cintura y dejar chicos por el camino convenció al cuerpo técnico de que estaba destinado a triunfar en el club.

Se integró a la Sexta, en la que jugó 11 partidos antes de pasar a la Reserva, donde aquellos hinchas que van temprano a la cancha se empezaron a enamorar de sus indescifrables gambetas. Pronto tuvo la oportunidad de mecharse en algunos entrenamientos de la primera y dejar mal parados a los jugadores de experiencia. Entre Higuaín y Comizzo le hicieron pasar una prueba de fuego. Ortega le metió un caño al Pipa, que le respondió con una patada. Ariel se levantó calladito y los siguió encarando. Entonces Comizzo gritó: "No le peguemos más que este pibe tiene huevos en serio".

DE CHICO JUGABA AL RUGBY


Sus Superclasicos:

Dicen los que saben que los grandes jugadores aparecen en las más difíciles y éste jujeño, que por ese entonces tenía 20 años recién cumplidos, eligió un Superclásico para dejar de llamarse Orteguita.

Jugó en una Bombonera repleta de presión con soltura y alma de potrero; gambeteó y desparramó rivales jugando como wing derecho y no se cansó nunca de pedirla y de resolver en una baldosa. Dejó en ridículos a Mac Allister (¡pobre colorado!), Navarro Montoya y al experimentado defensor Juan Simón.

A los 14 minutos de la segunda mitad entró al área por la punta derecha ¿cuando no? y sacó un latigazo infernal que se clavó en el ángulo izquierdo de Navarro Montoya. Luego, siguió enloqueciendo rivales y provocó la expulsión de Peralta. Más tarde llegaría el segundo de Hernán Crespo para adornar el resultado.

Ese mismo año, el 11 de diciembre y con un Mundial encima, Ariel volvió a pisar la cancha de Boca. Esta vez, tenía a un compañero de lujo a su lado: Enzo Francéscoli. Nuevamente fue la figura del Superclásico, en aquella inolvidable goleada por 3-0 que le permitió al equipo de Gallego coronarse campeón invicto -por única vez en la historia- una semana después.

El Chango clavó un derechazo desde afuera del área por encima del cuerpo del mismo Navarro Montoya y colocó el 2 a 0 parcial. Anteriormente, le habían cometido el penal que Francescoli luego transformaría en gol.

Año 2002, tenía que volver el Burrito de las mil y un gambetas para alterar la historia y sacarnos de encima una mochila pesada otra vez después de 8 años. Con una actuación soberbia y participando activamente de los 3 tantos, Ariel fue el protagonista de otra goleada histórica en la Bombonera. Sirvió a Esteban Cambiasso (en el primer gol) y a Ricardo Rojas (en el tercero). Robó la pelota a Serna en la mitad de la cancha, la llevó al área rival, la abrió a Zapata a la izquierda, la volvió a recibir y dejó solo a Cavenaghi para que éste dejara a Coudet listo para empalmar el segundo. Tenía que regresar Ariel para poder gritar en La Ribera. Posteriormente, River gritó campeón por

Pero en nuestro estadio le faltaba regalarse a sí mismo y al público riverplatense una actuación desopilante. Y fue el 7 de octubre del 2007, su tercera etapa con la banda sangre sobre el pecho, la de la gran actuación ante Boca en el Monumental. La coronó con un tanto a través del tiro penal que mandó a la red en el minuto 31 de la primera mitad. Y eso que dejó a los hinchas con el corazón a mil y el grito atragantado de tanto sufrir porque tuvo que patear dos veces la pena máxima, ya que en la primera, se había adelantado el arquero Caranta. Además, se lo había contenido el arquero rival, arrojándose a la derecha del Burrito. Pero en la repetición, el jujeño eligió el mismo palo y el arquero se tiró al otro. Gol y delirio. Saltó, Ortega, los carteles publicitarios, y se mandó atrás del arco que da al Río de la Plata, de cara a la tribuna local. Los hinchas no pararon de alentarlo y de gritar por él. Por este Burrito superclásico de 33 años y magia eterna. Por ese ídolo que no paró de bailar a sus marcadores de turno, que hamacaba la cintura para un lado y para el otro, y siempre salía airoso en esas incursiones.

El Regreso

Siempre se lo extrañó como a un hijo. Hasta que a mediados del 2000, en una tarde lluviosa frente a Rosario Central, en la goleada 4-1, volvió a tener su oportunidad, como aquella tarde del 90. El día que reapareció, ante los rosarinos, la rompió como si nunca se hubiera ido. Su incorporación resultó toda una novedad, pensando en el fútbol que podía dar junto a Saviola, Aimar y Angel, tanto que se los llamó los cuatro fantasticos.

Fortaleció su relación con los hinchas hasta llegar a la categoría de ídolo máximo. Siguió siendo un indiscutido por su talento y sus permanentes muestras de amor hacia el club de su vida.

La Selección:

En cuanto al Seleccionado, Ortega debutó en el mismo en 1993, en un partido contra Alemania en Miami y reemplazando nada más ni nada menos que a Diego Armando Maradona. Ese día el Burrito usó la casaca número 17. De allí en más fue habitual jugador de la albiceleste participando en tres campeonatos mundiales de la FIFA.

Ortega, es recordado por haber sido quien reemplazó en nuevamente a Diego Maradona luego de su suspensión en la Copa Mundial de Fútbol de 1994 y por ser uno de los últimos grandes exponentes del potrero argentino. Con esta camiseta participó de tres mundiales (Estados Unidos 1994, Francia 1998 y Cora-Japón 2002) y anotó 17 goles.

En el Mundial de Francia '98 enfrentando a la poderosa Inglaterra por los 8º de final, el Burrito tiró 4 caños deliciosos. Fantasías propias de un jugador como Ortega, que regala esos lujos en partidos calientes y en certamenes tan importantes como lo es una Copa del Mundo. Es que el juego de Ariel, es ese, y nunca lo va a cambiar.

En una gira con la Selección, a la hora de repartir las habitaciones, a Maradona le dieron una para él solo. Pero el Diez pidió: "Quiero estar con Orteguita". Ariel recuerda siempre que cuando Maradona se dormía, él se quedaba mirándolo. "Te hipnotiza, los ojos se te van hacia él", decia el Burrito.


La vuelta más esperada


En agosto de 2006 volvió al club que lo vio nacer, su River Plate. En Octubre del mismo año solicitó ayuda profesional y de sus compañeros del club para tratar de salir de ciertos problemas personales que lo aquejan. Luego de dichos problemas volvió un 5 de Noviembre frente a San Lorenzo de Almagro, por la 14° fecha del torneo Apertura , con una actuación soberbia del equipo de River en el Monumental (5-0), el "Burrito" ingresó a los 22' del segundo tiempo y enseguida dio muestras del talento que lo caracteriza anotando un golazo picando la pelota al arquero rival (S.Saja).   


En la pretemporada de enero de 2007 en la ciudad de Mar del Plata, trabajó, se esforzó por mejorar y se ganó un puesto para enfrentar a Racing Club por el Torneo de verano, partido en el que marcó un gol de penal.

El domingo 18 de marzo, Ariel Arnaldo Ortega, regresó al fútbol grande, dándole la victoria a River por 1 a 0 frente a Quilmes, con un gol sobre la hora y con la mano.

Una vez comenzado el 2008, Diego Simeone dijo: "Ortega será el capitán del equipo", cuando lo consultaron sobre quien era el elegido para llevar la cinta, esa que él tanto tiempo lució en el seleccionado argentino y en otros tantos equipos. "Está en una edad justa, ha pasado por un montón de situaciones, tiene hambre de ser el que todos conocemos y las responsabilidades hay que asumirlas y él está para eso", afirmó el Cholo.

River se terminaría consagrando campeón del Torneo Clausura, con Ortega como gran figura del equipo, siendo vital en casi todos los partidos del campeonato.

Pero una vez terminado ese torneo, Diego Simeone, contradiciendo las palabras que él mismo había dicho un tiempo atrás, decidió excluir del plantel al último ídolo de River. Sin lugar en el equipo, el Burrito fue cedido a préstamo a Independiente Rivadavia de Mendoza.

Simeone pagó muy caro echar a Ortega del equipo, ya que el Apertura fue su peor fracaso como DT. Por la ausencia de Ortega, jamás pudo encontrar el funcionamiento del equipo, tanto que a la 10º fecha del torneo, River ocupaba el último lugar de la tabla, siendo el peor arranque en la historia del glorioso River Plate.

Su paso por Europa

En Marzo del '97 fue contratado por el Valencia de España por 12.500.000 dólares. Ariel fue protagonista hasta ese momento del pase más caro del fútbol argntino. Y en el club español marcó territorio en el primer partido. Ya había hecho un gol y llegó un penal para el equipo. Cuando lo iba a patear se le acercó Farinós y le pidió patearlo porque Ariel ya había hecho uno. Y Ortega le dijo: "Salí de aca que te cago a trompadas". El Burro pateó y convirtió el gol.
Allí en el Valencia convirtió uno de los mejores goles del año 97 frente al FC Barcelona en el mismísimo Camp Nou.

Un año más tarde pasó por la Sampdoria de Italia (1998-1999), donde vivía en un castillo frente al mar. En este club marcó otro grandisimo gol, al mismisimo Inter y elegido uno de los mejores tantos del año '99 a nivel mundial y el más hermoso de toda su carrera. (Ver Video 10 mejores goles del Burro).

De ahí se fue al Parma en el '99 donde fue compañero de Hernán Crespo y ganó la Copa UEFA y la Supercopa.

Mis Palabras para él:

Sin dudas que si te hablo y te nombró a Ariel Ortega se te eriza la piel y hasta se te pianta una lágrima de emoción , la huella y el cariño que dejó y sigue dejando Ariel Ortega -Burrito-  no tiene tamaño.

Seguramente si te nombró a Ariel Ortega lo primero que se te viene a la cabeza son frases como “hacelo chango y me muero” del magnífico Lito o “gracias Dios por hacerme hincha de River”, frases que quedarán tatuadas en nuestras mentes.

Hablar de Ariel Ortega es sinónimo de hablar de gambeta, gol, magia, fútbol, potrero, caviar y tantos adjetivos más.. 

Ariel es la humildad y la sonrisa. No vas a encontrar a un ser humano en el mundo que tenga algo malo para decir de él. Es el camino desde el potrero más recóndito de Jujuy con una camiseta rota y llena de tierra, hasta el césped más pulcro del Monumental llevando la 10 de River en la espalda. Es el ídolo que hoy le marca el camino a muchos pibes del club antes de que salgan a jugar por primera vez en lo que es el patio de su casa.

Ariel fue el mejor jugador que vi en los Superclásicos. Tenía un disfraz de inspiración inigualable para esa clase de partidos, y para dejar en ridículo a los centrales de turno. Vos sabías que cuando la pelota pasaba por su impronta él iba a calzarse la mochila en sus hombros y a hacerse cargo de todas las situaciones y los problemas. Que de un descuido del rival iba a inventar un caño. Que de una pelota sin rumbo cerca del área iba a sacar una vaselina deliciosa que formaba el arco iris en la humanidad de los arqueros. Que era capaz de teledirigir la pelota a la longitud y latitud donde se lo proponga.

Ariel tenía esa gambetas única y el potrero en el alma, amaba y ama a su River querido tan sólo al escribir recordas ese "Ortega...Ortega " que bajaba de los cuatro costados de su casa . Ariel siempre fuiste mío 

Simplemente "El Charro" Moreno

En el cuento “La noche de los dones”, Borges escribe que “cuando una cosa es verdad, basta que alguien la diga una sola vez para que uno sepa que es cierto”.

Ángel David Comizzo

River Plate había derrotado a Boca Juniors en la definición por penales por el Torneo Temporada 88/89, y Ángel David Comizzo
había sido gran figura atajando tres remates. El martes por la noche desde las páginas de la revista "El Gráfico", el flaco decía: "Este arco es mío por diez años". No tenía razón. Pero no estaba tan errado. 

Son Los Mejores


Hay un trapo hermoso que me encanta tiene cuatro rostros y mucha historia. Les voy a contar un poco de ella.




Enzo Francescoli


En 1983 fue comprado por River Plate de la Liga argentina de fútbol y debutó el 24 de abril contra Huracán de Buenos Aires, con un triunfo 1-0. Poco antes de cruzar al otro lado del río de La Plata, un jugador uruguayo, que jugó en River Plate tiempo antes que su compatriota, afirmó así: "River no necesita a Francescoli porque en este club hay buenos jugadores". Con el correr de tiempo, demostró que estaba equivocado aquel paisano de Francescoli. Esa primera etapa fue mala para Francescoli, pues no rendía como en la Selección uruguaya. Pero, luego con poco de paciencia y perseverancia se adaptó a su nuevo club y mejoraba su nivel de juego hasta ganar la simpatía de la hinchada riverplatense.Es uno de los pocos jugadores que en el fútbol argentino fue respetado por todas las hinchadas, se llevaba bien con sus compañeros y por sobre todas las cosas, era un caballero. Es considerado como el uruguayo muy exitoso de River Plate junto a su compatriota, Walter Gómez, quién jugó en los años 50. El campeonato argentino 1985-86 fue en el que dio la primera vuelta olímpica siendo la figura y el goleador del torneo con 25 tantos, 6 más que su seguidor más cercano.En 1986 no pudo jugar la Copa Libertadores de América, que luego sería ganada frente al América de Cali, ya que fue vendido a Francia, donde jugó en el Racing Matra y en el Olympique de Marsella. Regresó a River Plate el 7 de septiembre de 1994 en un partido contra Nacional de Montevideo, por la Supercopa, en el que River empató 2-2 con un gol suyo. Ese mismo año, logró el Torneo Apertura de manera invicta con la conducción técnica de Américo Gallego, siendo máximo goleador del Torneo con 12 tantos en 16 partidos. En 1996 ganó la Copa Libertadores de América venciendo en la final a América de Cali de Colombia por 2-0. Ha sido el extranjero que anotó más goles por River Plate. En 1998 decidió retirarse del fútbol profesional. Celebró su despedida en un partido jugado en la cancha de River Plate frente a Peñarol. Francescoli, ha anotado 198 goles en 510 partidos oficiales de Primera División, incluyendo copas nacionales, copas internacionales y selección nacional ha totalizado 242 goles: 20 en Wanderers, 137 en River Plate, 32 en Racing Matra, 17 en Olympique de Marsella, 16 en Cagliari, 5 en Torino y 15 en la Selección Uruguaya. En River ganó: 5 campeonatos de Primera División (1985-86, Apertura 1994, Apertura 1996, Clausura 1997 y Apertura 1997), 1 copa Libertadores (1996), y una Supercopa Sudamericana (1997).






Beto Alonso






Debutó en la primera categoría del River Plate el 8 de agosto de 1971 a los 18 años, frente a Atlanta, quién terminó ganando por 2 a 1, promovido por el director técnico Didí. En 1975 fue fundamental para la conquista, después de 18 años, del Metropolitano y del Nacional. En 1976 fue transferido al Olympique de Marsella (Francia), donde jugó solamente 17 partidos (3 goles) y regresó a River. En 1982, tras discutir con el entonces técnico de River Alfredo Di Stéfano pasó a Vélez. En el equipo de Liniers jugó 73 partidos y convirtió 16 goles, hasta el fin de 1983, cuando retornó a River. La coronación de su carrera fue la Copa Intercontinental que logró en diciembre de 1986 en Japón, frente al Steaua de Bucarest de Rumanía. Se retiró ante 90.000 almas en Estadio Monumental, en el momento cumbre de su carrera luego de haber ganado todos los títulos posibles para un jugador, el 13 de junio del año 1987. En River ganó: Campeonato Metropolitano (1975, 1977, 1979, 1980), Campeonato Nacional (1975, 1979, 1981), Campeonato Primera División 1985-86, Copa Libertadores 1986, Copa Intercontinental 1986, Copa interamericana 1987.






Pinino Más






Jugó en River doce temporadas. Ernesto Duchini lo llevó a River; Carlos Peucelle lo puso en Primera a los 17 años contra Chacarita. Su primer paso por River duró hasta 1973, convirtiendo 169 goles en 309 partidos. Fue el máximo goleador de River en seis temporadas y media. En 1973 es vendido al Real Madrid. Luego de una temporada mediocre en el club merengue, "Pinino" volvió a su querido club. En esta vuelta, Más pudo para cumplir su sueño de salir campeón (dos veces) en 1975. En su segundo paso por River marcó 29 goles en 73 partidos. En sus dos pasos por River, fue subcampeón de la Copa Libertadores en 1966 y 1976. En River ganó:Campeonato Metropolitano 1975 y Campeonato Nacional 1975, y a lo largo de su carrera en River marcó 282 goles (entre torneos nacionales e internacionales).






Angelito









Es el goleador histórico del club River Plate y máximo goleador de la historia del fútbol argentino con 293 goles, logro que comparte con Arsenio Erico. Integrante de la célebre delantera de River Plate que fue denominada La Máquina. Debutó con la camiseta de River Plate el 18 de junio de 1939 y la defendió durante 20 años en la máxima categoría del país. Participó en la leyenda de su club como miembro de una delantera histórica: Juan Carlos Muñoz, José Manuel Moreno, Adolfo Pedernera, Labruna y Félix Loustau, en la que él ocupaba la demarcación de interior izquierdo. Labruna puso fin a su trayectoria en River en 1959; había defendido sus colores en 515 partidos, marcando 292 goles. Tras poner fin a su carrera como futbolista inició una nueva andadura como técnico. Alcanzó sus mayores éxitos dirigiendo a River, al que condujo -tras 18 años de sequía- al campeonato en seis ediciones: 4 en el Campeonato Metropolitano (1975, 1977, 1979 y 1980) y dos en el Campeonato Nacional (1979 y 1980). Además, llevó a River a la final de la Copa Libertadores de 1976, en donde los millonarios cayeron derrotados ante el Cruzeiro Esporte Clube de Brasil. En River ganó:





-Como jugador: Campeonato Nacional (1941, 1942, 1945, 1947, 1952, 1953, 1955, 1956, 1957).




-Como director técnico: Campeonato Metropolitano (1975, 1977, 1979, 1980) Campeonato Nacional (1971, 1975, 1979).







RAMÓN Y ANGELITO ETERNAMENTE EN RIVER

Por su política con la hinchada.Es consciente de que una de sus mejores armas de presión para forzar su continuidad es el reconocimiento del hincha, por su condición de riverplatense de alma y por los siete títulos que conquistó como entrenador. El público siempre tiene un lugar reservado entre sus dedicatorias. Se pone a la par de la figura de Ángel Labruna, con quien se compara permanentemente. Su política de cuidado de la imagen pública lo llevó a ser benefactor para la confección de la gran bandera que en la popular del Monumental mostró los rostros de ambos, con la leyenda Ramón y Angelito, eternamente en River.

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Goleador, pasional, polémico, inteligente, calentón, ídolo, histórico son algunas de las palabras que mejor describen a Ángel Amadeo Labruna. A continuación hacemos un repaso de los momentos inolvidables, curiosidades, frases, polémicas, anécdotas y mucho más de la carrera del crack que quedará en el recuerdo de los hinchas de River por siempre.
jugador
El máximo ídolo de la historia de River con la pelota
Su infancia
Un 28 de Septiembre de 1918 nacía Ángel Amadeo Labruna en Avenida Las Heras al 2871. Hijo del Italiano Don Ángelo, un relojero de Barrio Parque y de Amalia Cavatorta. El pequeño Ángel, dio sus primeros pasos laborales como ayudante de su padre. Ya desde muy chico era fanático de River Plate. Su padre lo hizo socio a la temprana edad de los ocho años. Su ídolo fue desde muy chico Bernabé Ferreyra, quien le había autografiado una foto, decía “Al futuro crack en ciernes, Bernabé Ferreyra”. Ángel guardaba ese regalo como una reliquia, en la vidriera del negocio de su padre. Su padre no quería que él fuera futbolista, pero aún así, cuando Ángel cumplió diez años, lo llevó a River a entrenar gimnasia para así ganar en capacidad torácica. No sólo le gustaba el fútbol, también desde muy chico era un apasionado del básquet, jugaba en la categoría de cadetes.
Un día de de 1932, Antonio Vespucio Liberti lo convenció para que jugara en la sexta división de River Plate. Ángel aceptó. Siguió jugando hasta llegar a la cuarta división matutina. Era el año 1934, y Labruna a la edad de 16 años tuvo que tomar una importante decisión: Básquet o Fútbol. Eligió la segunda opción. Él contó que si le conseguían empleo se habría inclinado por el básquet, pero no fue así. En ese año, firmaría su primer contrato con el club. Jugaba en la cuarta división especial gracias a ese contrato, cobraría su primer sueldo: 25 pesos por partido jugado.
Su debut en River Plate
contrato
Este es el primer contrato que unió a Ángel Labruna con River
Su primera aparición en la primera división del club se produjo el 25 de Mayo de 1937, en un partido amistoso ante Jorge Newbery en Rufino. Ese día tendría un debut más que positivo, anotando tres de los ocho goles convertidos por River. Tuvo que esperar dos años para volver a tener una chance en la primera del club. Fue en el año 1939 cuando el plantel de primera inició una huelga porque los dirigentes habían apartado del equipo a José Manuel Moreno, debido a un mal rendimiento ante Independiente. Entonces, había que jugar ante Estudiantes en La Plata. Los que jugaron fueron los juveniles de la tercera división especial denominados “Los Guerrilleros”, en ese equipo aparecía a sus 20 años de edad, Ángel Labruna. Ese día fue derrota por 1-0. Luego de ese partido, volvió momentáneamente a la tercera. Un 15 de Octubre jugaría ante Atlanta y marcaría su primer gol oficial con el “Millonario”. Fue en la victoria 4-2 de River en Villa Crespo, donde Ángel anotó el último gol del partido a los 85 minutos superando a Taglioretti. Desde ese momento se afianzaría en el equipo titular. En ese año le marcó su primer gol al eterno rival, Boca, en cancha de San Lorenzo un 29 de Noviembre, Su gol sirvió para la victoria 2-1 del “Millonario”. Cuentan que después del partido se quedó festejando en la tribuna junto a la hinchada durante varias horas.
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Así planteaba los partidos “La Máquina”
La Máquina En 1942, y tras una goleada ante Chacarita por 6-2, el periodista de El GráficoEduardo Lorenzo Borocotó bautizó a ese equipo como La Máquina. La formación tenía a cinco delanteros que quedarían en la historia: Moreno, Pedernera, Muñoz, Loustau y Ángel Labruna. Juntos jugaron sólo 20 partidos, pero les bastó para quedar en la historia del fútbol mundial, siendo para muchos, el mejor equipo en la historia del fútbol argentino. Brindaban un espectáculo que tal vez sea inigualable, con un fútbol muy ofensivo y que sin dudas, será difícil de olvidar para quienes tuvieron la suerte de disfrutarlo. Sus goles a Boca Juniors
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Ángel le quería ganar siempre a Boca, el máximo rival
Contando los goles en partidos oficiales y los goles en amistosos que Labruna le convirtió al “Xeneize”, son en total 22 anotaciones. River solo perdió uno de los partidos ante Boca en los que el “Feo” convirtió. Además empataron en una ocasión. Los partidos restantes terminaron todos con victorias de “La Banda”. new balance grigie bambino Ningún otro jugador le ha podido meter tantos goles al rival en el superclásico. Ángel es quien todavía hoy, tiene este récord que parece cada día más difícil de igualar.
La polémica del gol 293
Gol-293Durante muchos años se creyó que Ángel Labruna había anotado 292 goles en el fútbol argentino y que había quedado a sólo una notación del delantero de Independiente, Arsenio Erico. Luego de muchos años, el Centro de Investigación de la Historia del Fútbol descubrió que en 1941 “El Feo” había anotado un gol pero que por error se le había adjudicado a otro jugador. En un partido vs Estudiantes, tras un córner, Labruna cabeceó, la pelota iba al arco pero se desvió en Rodríguez (defensor rival) e ingresó. Entonces, como la pelota se dirigía al arco antes del desvío, el CIFH le adjudicó el gol al delantero de River. Otra polémica era saber si el que había cabeceado era Labruna o Muñoz, ya que un medio de la época había anotado que era este último quien había impactado el balón, pero en la imagen tomada por El Gráfico se puede ver que es Labruna quien cabecea.
El jugador mejor pago de la década del 50′
labrunaEn 1955 a sus 36 años, Ángel Labruna firmó el contrato que lo convertía en el jugador mejor pago de la época. Ya llevaba anotados 252 goles y por eso era ya un ídolo indiscutido de la época. Entonces, renovó su contrato con el club. Lo que había arreglado con los dirigentes era ganar 300.000.000 pesos por año entre sueldo, prima y premios.
Su polémica salida de River
feoEn Diciembre del año 1959 se abría otra polémica. Ángel Labruna recibía un telegrama que le llegaba desde River, que decía “Queda en libertad de acción, colaciónese”. El máximo goleador de la historia del club quedaba libre de manera sorpresiva. Aún hoy no queda claro quien tomó esa decisión. El propio Labruna dijo en una entrevista: “Yo de River no me fui, me dijeron que me tenía que ir. Las explicaciones que me dieron siempre fueron muy confusas. Hoy no sé si me echaron los dirigentes o me sacaron por orden de otra persona”. En otra entrevista confesó: “Cuando me fui de River llegué a creer que se terminaba el mundo. Si hasta me quise pegar un tiro. No quería volver a mi casa”.
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El momento en el que homenajean al ídolo
Partido homenaje El 19 de Septiembre de 1957 se homenajeó al goleador en el Estadio Monumental. Esto se debía a que se cumplían las bodas de plata de “El Feo” en River, desde que había llegado a inferiores en el año 1932. En aquella tarde el “Millonario” se enfrentó a Peñarol. Además, se juntaron los integrantes de “La Máquina”. Fue victoria de River.
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La vuelta olímpica tras 18 años 
El Mundo Rivernecesitaba una vuelta olímpica. Habían pasado 18 años sin darla y la gente estaba desesperada por volver a gritar campeón. Tras pasar por clubes como PlatenseRosario Central y Defensores de Belgrano, el ídolo volvía a River. “Volví para ser campeón” sentenció en su llegada. No se equivocó, porque tras un final de campeonato emocionante, River vencía a Racing2-0 y daba la tan ansiada vuelta olímpica. “El Feo” cumplía su promesa y sumaba otro título con el club. El dinero y los negocios“Para la plata siempre fui medio estúpido. Estuve toda la vida en River pero me podría haber ido a Colombia en el 50′ o a Italia en el 54′cuando me ofrecieron dos millones de pesos pero no me decidí. Económicamente fui un fracasado, la diferencia la hice cuando fui técnico”, admite Labruna. Ángel, cuando dejó de jugar, puso un hotel en Mar del Plata pero no le fue bien. Después decidió poner un negocio de venta de autos usados pero tampoco tuvo suerte. Después una gomería y una zapatería. En todas fracasó. Entonces, decidió meterse para siempre en el fútbol. “Todo el mundo creyó que yo gané millones, pero no es así. ¡La plata que debe tener Labruna! Oía, pero no fue así. Hubo sólo cuatro temporadas donde cobré grande, en el resto me alcanzaba para vivir”, aclaró “El Feo” en una entrevista.